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sabado 22 noviembre 2008
Municipio de Ferrerias, Menorca![]() ![]() ![]() A pesar de su origen medieval, este pueblo no logró una cierta entidad y la segregación de Es Mercadal hasta mediados del siglo XIX. Se relaciona su nombre con las herrerías que ya debían existir cuando Jaume II de Mallorca le concedió categoría de parroquia. También llevan nombres relacionados otros lugares próximos, como S’Enclusa (el yunque), pequeña elevación que con Santa Àgueda, otra “cumbre” notable, da un caràcter “montañoso” al paisaje. El progresivo cambio a nuevas actividades económicas ha dado un vuelco a su imagen desde hace apenas veinticinco años; sin duda, el tirón arrancó con la “turistización” de Cala Galdana. Ahora, los ferrerienses se ocupan en la construcción y en fábricas de muebles, bisutería y calzado, alejándose poco a poco de la tradicional dedicación a las labores del campo. Estas transformaciones han rejuvenecido Ferreries, pero no ha perdido el sabor de antaño, que aún se respira en las pequeñas calles en torno a la iglesia parroquial de Sant Bartomeu y en la remodelada plaza Espanya cuando, los sábados por la mañana, se instala el mercado de productos artesanales y agrícolas. También es de reciente creación el Museu de la Natura, una aportación valiosa a la política de protección del entorno (que en Ferreries siempre ha tenido acérrimos defensores). Lleva a cabo una meritoria labor de divulgación de los valores naturales y culturales, expuestos con todo tipo de recursos interactivos, y organiza conferencias y pases de películas para complementar las exposiciones (ver ficha al final de este texto). Cerca del pueblo, por un desvío de la carretera que va a Es Migjorn Gran, se encuentra el yacimiento prehistórico de Son Mercer de Baix, con un conjunto de viviendas pretalayóticas entre las que destaca la llamada Cova des Moro. Se trata de una naveta muy primitiva, con una cubierta de losas que descansaban sobre columnas formadas por piedras, más pequeñas en la base y mayores a medida que se acercan al capitel. Desde este punto se puede descender al vecino Barranc de sa Cova y disfrutar de una imagen de gran belleza en su confluencia con el de Trebalúger. Marcando el límite entre este municipio y el de Ciutadella, otro barranco, el Barranc d’Algendar, es sin duda uno de los espacios naturales más sorprendentes de la isla. Entre el Pla Verd, donde empieza, y la Cala Galdana, donde termina, sus altas paredes protegen huertos de gran fertilidad y rincones donde el agua y la exhuberante vegetación crean paisajes inolvidables. ![]() |